El consumo de drogas es como se llama a tomar sustancias que afectan al sistema nervioso central. Esas sustancias pueden ser legales e ilegales. Aunque cuando hablamos de adolescentes, en la inmensa mayoría de los países también la mayoría de ellas son ilegales.
Hay que distinguir entre el consumo esporádico de esas sustancias y la adicción. Esta última es como se conoce al hábito regular de consumo que interfiere en el desarrollo normal de la actividades de la vida.
- Sinceridad. Muchos padres, que han consumido drogas en su juventud, tienen una gran duda sobre si hablarles o no de ello a sus hijos adolescentes. La mayoría de los expertos recomienda que no se mienta a los chicos. Eso no quiere decir que haya que contarles necesariamente que uno tomó drogas pero a la pregunta de si las tomó, si ese es el caso, esos expertos aseguran que es mejor decir la verdad. También recomiendan que se aproveche esa circunstancia para explicarles que se dejó de tomarlas porque hacen daño. E incluso que se busque algún ejemplo que conozcan de los perjuicios que causan las drogas. En ese caso, es más fácil que el mensaje negativo sobre esas sustancias les llegué a los adolescentes.
- Escuchar. Los padres y madres que escuchan a sus hijos los conocen mejor. Y escuchar quiere decir dejarlos hablar sin recriminaciones constantes o sin juzgarlos. Dejar que se expresen y mostrar respeto por sus opiniones. Eso no quiere decir que haya que mostrar acuerdo con ellas necesariamente.
- Normas claras. La disciplina es necesaria y lo mismo ocurre en el caso de las drogas. Es imprescindible que los adolescentes sepan sin ningún género de dudas que sus padres no van a tolerar que tomen drogas. Aunque los expertos recomiendan también que ante el frecuente caso de que los chicos prueben algún tipo de sustancia, los padres sean comprensivos.
- Enseñar a decir no. Es muy frecuente entre adolescentes que estos sigan al grupo, si los demás toman drogas, ellos también. Por eso es muy importante críar hijos con alta autoestima y seguros de sí mismos que se atrevan a decir que no cuando quieran decir no. Incluso aquí podemos darles un argumento, "Mi madre o mi padre me mataría si tomo drogas", que usen a sus padres para decir no en ese momento.
- Hablar con ellos. Una comunicación fluida con los hijos consigue que la relación sea de confianza y de esa forma es mucho más fácil para los padres detectar cualquier peligro.
- Conocer a los amigos. Es muy importante conocer a los amigos de los hijos adolescentes, eso hace más fácil anticiparse ante comportamientos de riesgo.
Los padres de adolescentes deben observar a sus hijos para intenar detectar si tienen problemas, y no solo con las drogas, pero es bueno que sepan cómo detectar el consumo de estas y, en general, como están siempre sus hijos. Aunque observarles no quiere decir que haya que someterlos a una constante presión porque eso puede ser negativo.




